El Tiempo de Pergamino
Generales
 Jueves 05 de Octubre de 2017

ESPACIO CEDIDO

Saliendo de la Distracción con la Verdadera Tracción: el Amor

Por Pauca sed matura. Licenciado en Administración de Empresas, Sergio Morales Barbarito e-mail: sergio.n.morales@hotmail.com.

"Quien parte sabe regresar". Al hombre no le gusta perderse, no se siente bien estando perdido, suele querer tener conocimiento de su ubicación, en que ámbito se encuentra, cuáles son las coordenadas que le indican  el espacio en el que se sitúa, como se llama el ambiente, que significa el mismo, que representa, manifiesta, simboliza en su interior, en su vida,  qué función y status posee en él. Entonces el hombre tiene un punto de partida, un principio, y establece un punto de llegada, un final, que pueden ser varios, pero siempre hay un último fin desde su subjetividad: el amor, que trata de orientarlo, de guiarlo, y luego une los puntos trazando un camino, y éste puede adquirir múltiples formas, voy a usar la palabra línea, la cual configurará cada hombre con su constante preferir, algunos la harán ondulada, otros recta, u otras formas que nos las pueda representar las matemáticas, el lenguaje de la naturaleza que ha creado el hombre. Retomando, hay que decir que la línea posee flecha, que quiere una dirección, que busca su punto de llegada, su destino, y esa flecha que busca la llegada, una vez que encuentre el final, quizás quiera adquirir la dirección inversa, buscar el principio, buscar el punto de partida, buscar su origen, pero aunque ello no suceda conoce donde se encuentra el punto de partida, y si llega al comienzo el hombre ha de ser sabio, ha podido ir y volver, ha podido capitalizar, nutrirse de su recorrido de vida, y comprender la evolución para llegar al final y el retroceso para volver a su sitio primario, a su fundante, luego de haber sido fundado. Hasta el momento se han establecido los extremos, pero cuanto que podría decirse del desenlace, de la línea o camino que une al principio y al fin, cuantas estimaciones, proyecciones que ha hecho el hombre imaginando, estimando posibles resultados, puntos finales, cuántas elecciones hechas, que para que sean virtuosas es condición que gocen de libertad, y ella adquiere sus grados, su entereza, su totalidad, por el mayor o menor entendimiento del hombre de sí mismo y de su relación con el ambiente, y el segundo aspecto que determina la libertad es si el hombre ha creado un sistema que ayuda a llegar a la libertad a su perfección o si la menoscaba. Difícilmente se llegue a la libertad en su máximo esplendor, vivimos dentro de sistemas: uno es el cuerpo humano, es decir el sistema propio, y el ajeno, el ambiente; éstos tienen límites, entonces ya hay un cercamiento, condiciones, pautas que contienen al hombre dentro de determinados parámetros, dentro de la configuración del sistema, y la palabra configuración me puede derivar al término forma o figura, la cual posee límites porque de lo contrario no hay forma. Tanto el hombre como el ambiente dentro del cual se encuentra son sistemas, y el hombre para poder manifestarse, salirse de sí pero estando dentro de su psique, atraviesa sus propios límites, y llega a interactuar con el ambiente y demás sistemas, y en ese actuar el hombre se nutre así mismos y nutre a los demás sistemas, y esto lleva a cambios, a una evolución, al desarrollo del todo y de sus componentes. La interacción descripta entre los sistemas produce una influencia recíproca, por ende una libertad relativa. Puede salirse de sí todo aquel o aquello que puede repercutir, influenciar en los demás sistemas, y ello se logra por la acción de un sujeto u objeto, la cual persigue un fin subjetivo para el primero y objetivo para el segundo. Incompletamente se pretende dirigir sociedades utilizando solamente la Economía, se suele anunciar periódicamente si aumento el PBI, o los salarios, o el consumo, etc. Para poder orientar, guiar, mejorar a una sociedad hay que comprender al hombre, que realmente lo nutre, lo satisface, lo hace solidario, afectuoso con sus semejantes, qué los une, los aglutina, los compromete entre sí y logra la comunidad, haciendo una unidad. Supongo que la respuesta se encuentra en el cariño, el amor que busca incesantemente el hombre. Todas la demás búsquedas son efímeras, una vez alcanzadas desaparecen y surgen nuevas, pero cuando el hombre encuentra el amor, permanece en él, y está en sí, por lo tanto cesa su búsqueda, y se dedica a retroalimentarlo. Una vez que el hombre encuentra el fin último (amor), queda en situación de formar una familia, un grupo de amigos, relaciones positivas, en cualquier espacio en el que se sitúe o transite. Estas células (familia y grupos) permiten conformar la comunidad y dan lugar a acciones nobles. 

El hombre vive en una distracción casi permanente, vive dentro de un sistema que no le permite ver las cuestiones de fondo, el fin de su existencia. El hombre transita su vida distrayéndose en un club haciendo deporte, yendo a trabajar sin saber por qué, en el tumulto de gente vacío de contenido, donde solo hay formas pero no sustancia en las acciones, en ellas no hay fondo, en ámbitos donde realiza acciones con fines superfluos. El hombre ha de estar influido por un sistema generado por grupos de hombres, en donde se podría plantear la hipótesis que hay dos corrientes, ambas comprenden al hombre, pero una de ellas genera un sistema en el cual el hombre no vive buscando el fin de su existencia, ni si quiera lo comprende, por lo que se podría decir que vive como un animal, desconsiderando su psique. Este sistema es creado para el beneficio de la primera corriente de comprendidos, a la cual llamaré instrumentista, porque utiliza al hombre como instrumento, herramienta para alcanzar sus propios fines sin interesarse por el fin de cada individuo, ni de la humanidad, no quiere que el hombre esté en sí, organiza a las masas configurándolas como capital, como maquinas, automatiza a los hombres, los cosifica. La otra corriente, la denominaré antroposubsumida, porque se centra en lo más profundo del ser, en su fondo, en el fin de su existencia y porque contempla al hombre dentro de la naturaleza, dentro del cosmos. Decidí emplear este neologismo porque cuando el hombre se sitúa como centro del universo, cuando se atribuye todo el poder dentro del cosmos genera graves desequilibrios en el todo. Es una corriente que estudia y se interesa por las relaciones hombre-hombre y hombre-naturaleza; busca que el hombre esté en sí y comprenda el fin de su existencia, y en simultáneo lo ayuda a llegar al final del camino, al encuentro del amor, a la convergencia consigo mismo, con sus semejantes, con la naturaleza.

Es en la universidad donde el hombre encuentra respuestas, adquiere el conocimiento para comprender a su especie y a la naturaleza. No obstante, las distracciones del hombre son necesarias para su desarrollo, divertimento, compartimento; por ejemplo la realización de deporte le permite entre varios aspectos el desarrollo y la conservación de su salud física. La sola realización de distracciones genera la inexistencia del hombre en el mundo, porque una existencia sin fin, sin intenciones de fondo, es únicamente presencia corporal, presencia que se transforma en ausencia, debido a que una realidad sin cumplir su cometido es prescindible, da igual que exista o no exista. Los dos más significativos y enriquecedores espacios de comprensión del todo, son la familia y los espacios verdes. En estos dos sistemas los puntos se conectan para la armonía del todo, se logra la tan añorada conectividad productora del equilibrio, donde el hombre se plasma, se completa, se encuentra con su género y con las demás especies. Aquí se produce un abrazo entre las partes, una unión que lleva a la comunión, una coordinación virtuosa dentro del todo, donde la acción de cada uno de sus componentes es generadora de un escenario para la consecución del fin del hombre. 

"La verdadera tracción es el amor".

"El fin es tracción".

"El amor es motor y fin del hombre". 

 

 



Más de El Tiempo

NUTRICION

¿LAS GASEOSAS NOS HIDRATAN?

Por la Lic. en Nutrición Carolina Mosquera MP: 3859

NUTRICION

Camine señora camine

Por la Lic. en Nutrición Carolina Mosquera MP: 3859




Copyright © 2017 El Tiempo de Pergamino